Aceptado el desafío de Javi Rodrigo a través de Martín Román. Los mejores cinco finales de la historia del cine que reuerdo a voz de pronto. He decidido no ver los anteriores, puesto que Martín se me adelantó con dos,... sobre todo con Dr. Strangelove. En la elección, me ha movido más la nostalgia que el intelecto. Ahí van.
"Arsénico por compasión". Este final no os va a dilucidar la esencia de la película a aquellos que no la habeis visto, pero el "taxista cafetera" es inolvidable.
"Scarface". You fucked with the best. Sobran las palabras.
"El Resplandor". Indiscutible.
"El bueno, el feo y el malo". Sé que os gusta a todos.
"La vida de Brian". Si no nos lo tomamos así, acabamos poniendo la x en la casilla de la renta.
Invito a juagar a: Siddharta, Paco S.S., Mar y sus Conchas, Art Goleig, y a La Cinerata.
miércoles 4 de noviembre de 2009
sábado 26 de septiembre de 2009
Isabel García-Huidobro en San Lorenzo del Escorial

Momentáneamente, rompo mi silencio que todavía durará unas semanas debido a cuestiones laborales. El motivo de dirigirme a vosotros, es anunciaros la exposición de pintura y dibujo de Isabel García-Huidobro que tiene lugar en la Casa de Cultura de San Lorenzo del Escorial hasta el 1 de Octubre. A aquellos que os encontreis cerca del Real sitio, ya teneis un motivo más para visitarlo. Los retratos de Isabel, que podeis apreciar visitando su blog(click sobre el nombre), poseen el carácter laico de su genio que cultiva un naturalismo profúndamente pasional.
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jueves 6 de agosto de 2009
"Extraños en un Tren". Patricia Highsmith

Con su primera novela publicada, Extraños en un Tren, Patricia Highsmith se convierte en una maestra del suspense inaugurando una prolífica carrera literaria. Su adaptación cinematográfica corrió a cargo de Alfred Hitchcock. Tal y como suelo hacer en mis pequeñas reseñas no voy a desvelar la trama que, aún partiendo de una idea sencilla, está tratada con gran profundidad y maestría. Pese a ser un argumento clásico policíaco, Highsmith revisa una vez más el debate moral del homicidio desde varios frentes psicológicos y morales. Como ya hiciera Dostoievski en su Crimen y Castigo, los protagonistas se encuentran en estados mentales paralelos convertidos en campos de batalla dialéctica donde se enfrentan una y otra vez los conceptos de culpa y justicia. La seguridad a la que pretende asirse el personaje consciente del éxito de un “crimen perfecto” es una tabla de salvación que se quiebra por presencia o ausencia de un inteligente, aunque inestable, cómplice. Narrada en tercera persona, la pluma de su autora es diestra en la descripción y desencadenamiento de emociones, y traslada al lector la zozobra de las conciencias decadentes, manteniendo el ritmo incluso en los estadios de la trama en que la acción parece pausada, pero que realmente traducen espacios temporales en los que los personajes sufren progresiones psicológicas. También tengo una opinión sobre el desenlace pero, evidentemente, no la voy a manifestar. Recomiendo encarecidamente, a aquellos que gusten del género policíaco, su lectura.
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domingo 2 de agosto de 2009
Nuevo Videoclip de Fito. (Actriz Emma Caballero)
Durante este tiempo de descanso que me estoy tomando os dejo con el nuevo videoclip de Fito y los Fitipaldis. Atentos a Emma
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jueves 16 de julio de 2009
Videoclip de La Caja Negra.
Martín me ha hecho llegar este videoclip. Otros altaneros y divertidos soul makers. Esta vez desde Villarreal, La Caja Negra. El videoclip está realizado por Octavi Macià i Daniel Olmo. No soy consciente de si los realizadores disponen de website, en principio no lo he encontrado.
La Caja Negra "Se está bien" clip oficial from Zalom on Vimeo.
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XIII - Del amor al exceso
Existe en la blogosfera un poeta de los infiernos, un vate del lupanar, para quien cada fiesta es un poema, Siddharta ( El Rincón de Sísifo ) . No lo conozco personalmente pero, en estos momentos en que cualquier alzacuellos se dispone a incordiar o cualquier corbata a apretarnos los cojones, se recibe con gusto algo de ebriedad sin resaca. Os invito a visitar su blog. Para él estos versos:
El borracho, hermano de cantina,
y no menos el fumeta convencido,
pues es cosa de bien agradecido,
compartir humo, vino y calina.
Tus amigos son de propio contentos,
lo sé por la barra, es copiosa,
de alcoholes y hierbas rebosa,
Si gritan ¡Agua!, estad atentos.
Las chinas adornan las solapas,
del enamorado de vino capuleto,
mas navega sin necesidad de mapas,
el vate que busca amor y asueto.
Despues de birra, canuto y tapas
bebo, poeta, el licor de tus sonetos.
El borracho, hermano de cantina,
y no menos el fumeta convencido,
pues es cosa de bien agradecido,
compartir humo, vino y calina.
Tus amigos son de propio contentos,
lo sé por la barra, es copiosa,
de alcoholes y hierbas rebosa,
Si gritan ¡Agua!, estad atentos.
Las chinas adornan las solapas,
del enamorado de vino capuleto,
mas navega sin necesidad de mapas,
el vate que busca amor y asueto.
Despues de birra, canuto y tapas
bebo, poeta, el licor de tus sonetos.
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miércoles 15 de julio de 2009
"Tres son multitud". Capítulos V y VI (final)
viene de "Tres son multitud". Capítulos III y IV
V
He dejado al señor compungido por la muerte de su hermano, pero he conseguido consolarlo un poco aceptando la merienda con la Remedios. ¿Cómo será la Remedios? Tal vez estoy dejando pasar la oportunidad de mi vida... Un estanco,... ¿se puede ganar más trabajando menos? Mientras pienso en ello, me quito la chaqueta de camino al coche y me arremango para que el aire seque el sudor frío del bajón de la cocaína. En el brazo derecho observo el cardenal causado por el pellizco monacal que pedía caridad cristiana; es de todos los colores. ¿Por qué los creyentes (judeocristianos, claro) siempre se creen con la autoridad moral de exigir, ordenar, absolver o condenar?¿Saltarían desde un octavo piso si descubrieran que Dios pudiese hablar por boca de un ateo? Cuando agradezco ser técnico en Pompas Fúnebres, y no teólogo, ya estoy recogiendo a Jennifer en el punto concreto.
- Pinta algo, por favor.
- ¿Estás bien para conducir?
- Sí, pero espera qué te cuente...- Conforme le voy contando el anecdotario previo al funeral el camino se va haciendo corto. Nos reímos del hermano de Enrique, de la vieja que me ha pellizcado sin piedad, y del atraco a la joyería.
- Siento alivio de no haber tenido que declarar. – Digo. – Si vieras a todas las viejas plañideras abalanzarse sobre el coche de policía para ser las primeras en contarlo... y mientras los hombres dándonos el pésame... La joyera apartando viejas,... nadie le hacía caso...
- ¿ Y cómo te has deshecho del viejecito?
- Cuando ha terminado el pésame, le he dicho que tenía que ir al baño...
- ¡Ah!, pues ha sido fácil.
- ¡Qué va! Se ha empeñado en acompañarme, él también tenía ganas. Hemos cruzado al bar, y cuando ha empezado a cagar lo he dejado en el baño...
- ¿En serio?
- Sí, bueno, he salido de allí y en la puerta de la Iglesia le he dicho a la beata psicópata que el hermano de Enrique se había encerrado allí y sólo saldría a hablar con ella... A ver si su caridad le llega para limpiarle el culo.- Le enseño el cardenal y Jennifer ríe. Antes de entrar a Torreblanca están montando un control de la guardia civil en la nacional; todavía no han empezado a parar a nadie.
- ¿Será por el atraco?
- Seguro.- Contesto.
- A buenas horas mangas verdes.- Gritamos a la vez.
- Ya debe estar en Francia, con esa moto... – Ríe.
La miro, no recuerdo haberle dicho como era la moto. Me asalta la idea de la moto que ha tocado el coche por detrás al principio del viaje. Decido dejar el tema. Considero esas dudas como asociaciones de ideas paranoides propias de la adicción. Aparco frente a la puerta de un bar de camioneros. Entramos.
- Un vodka con red bull.- Pido.
- Lo mismo para mí. – Dice Jennifer que entra directa al baño.
Pago y entro al baño de caballeros. Los urinarios están inundados y me alivio en uno de los inodoros sin cerrar la puerta. Cuando estoy sacudiendo las últimas gotas, las gotas de la sonrisa, alguien me tapa la boca y me encañona por debajo de la mandíbula. Noto el frío y la garganta se inflama hasta el punto de no poder tragar saliva.
- No grites o te vuelo la cabeza. Las llaves del coche. – Me libera lentamente la boca.
- En el bolsillo derecho.
- ¿Has pagado? - Con su mano libre hurga y las coge.
- Sí.
- Bien hecho.- Sin separar el cañón de mi cuello sigue. – Ahora sales, te acabas rápidamente la copa, coges a la señorita que te acompaña y subís al coche. No pares hasta que oigas tres golpes detrás de ti. Haz lo que te digo o tú y tu amiguita no lo contáis, ¿está claro?
Las palabras está claro siguen sonando como el eco entre las montañas. No sé cuanto tiempo ha pasado, pero la polla se me ha escurrido entre los dedos y yo estoy sudando desmesuradamente. Lentamente me subo la bragueta y me lavo la cara con agua fría. Este servicio se me está empezando a hacer largo.
VI
Hace casi dos horas que conduzco y he sido incapaz de articular palabra. Probablemente el tipo de la pistola viaja detrás con la oreja pegada al cristal opaco que nos separa. Parece que Jenny piensa que voy de bajón, no hace preguntas extrañas, hace las rayas de dos en dos para ella, y cuando rechazo la mía, sonríe antes de esnifar. A decir verdad, con el susto se me ha pasado el pelotazo. Estoy seguro que el pistolero no puede oírnos desde detrás, pero aún así no me atrevo a hablar.
- Tienes que poner gasolina.- Dice Jennifer.
Miro la aguja y sí, tiene razón. Entro en la primera estación de servicio que encuentro. No hay clientes. Paro en el surtidor. Se acerca una joven dependiente con uno de esos uniformes que parecen salidos de un equipo de Fórmula 1. La miro a los ojos, está tan desfigurada como yo. Otra que no se ha acostado, pienso. No me alejo del surtidor. Prefiero que el pistolero me tenga a la vista por entre las cortinillas de las ventanas. Jennifer sale y da saltitos al lado nuestro para estirar las piernas. La chica nos mira las caras, se ríe entre dientes, siente alguna complicidad.
- Bueno, ¿qué?
- Diesel.
- ¿Cuánto?
- Veinte,... – Miro cuanto tengo para pagar en efectivo. - No. Treinta.- No me atrevo a alejarme del vehículo para pagar en el mostrador.La chica inserta la manguera en el surtidor y en un bostezo, que parece mecánico, me enseña media docena de caries. Cuando aún estoy contando la quinta caries en un molar inferior izquierdo, un rostro separa una de las cortinas a la altura de la dependienta, el bostezo se convierte en un alarido, y la muchacha pierde el control de su cuerpo y de la manguera, empapándome de gasolina de la cabeza a los pies. Todo el miedo que arrastraba desde la última micción se convierte en rabia cuando reconozco que es la cara de Saúl. Blasfemo hasta en arameo y, cuando creo que he conseguido desahogarme, Jennifer consuela a la dependienta que tiene una crisis nerviosa. Una vez calmados, me quedo en calzoncillos y en los grifos de agua y aire, Jenny me asiste en un simulacro de ducha. La chica después de pedirme perdón, aparece con una camiseta corporativa. Jennifer le ha explicado, que son autostopistas y que los dos no cabían en la cabina. Tiene reflejos, la maquilladora.Arranco. Huelo a diesel. Da igual ir con las ventanillas bajadas, la pituitaria no hace más que enviar señales de náusea a mi cerebro. Piso el acelerador a medida que voy acordándome de los antepasados de Saúl hasta llegar a los albores de la humanidad. En cada curva lo oigo rodar de un lado a otro golpeándose y gritando, a veces riendo. Hace rato que sólo pienso en la paliza que voy a darle en llegar al garaje. Pero en uno de los semáforos de Calvo Sotelo se me enciende la bombilla.
- ¿Tú lo sabías no?- Pregunto a Jenny mientras me siento como un imbécil.
- Claro, la joyería es de la zorra de mi madre. – Me dice riendo.- La única casualidad es que el entierro fuera en la misma parroquia que hay enfrente.
- Esas ganas de venir conmigo. Saúl me conoce hace tiempo, ¿por qué no me lo ha contado?
- ¿Me hubieras llevado?
- No.
- El plan era quedar contigo en la misma ciudad para subirnos al coche fúnebre. No hay cosa menos sospechosa. Al no acceder tú al principio, se fue a por la moto.
- ¿De quién es?
- Robada.
- Le voy a partir la cara.
- No, cuando cuentes tu parte.
Cierto, la parte que me toca es considerable. Hemos repartido el efectivo y aún queda deshacerse de la joyas, donde mi porcentaje y el de Jenny son menores puesto que su venta es trabajo de Saúl. Por mucho olor a gasolina que hagas, es muy relajante que en la ducha te ayude a quitártelo una nueva compañera de trabajo.
- ¿Por qué te hiciste enterrador?
- Técnico de pompas...
- Bueno, eso.
- Ya ves, es un trabajo tranquilo.
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